Líbano e Israel dieron un paso poco habitual al sentarse a dialogar por primera vez en décadas en una localidad fronteriza bajo supervisión de la misión de paz de la ONU. El encuentro, marcado por la tensión en el terreno, contó con la participación de un enviado especial de EE. UU. Además, Israel envió un delegado civil para explorar la posibilidad de abrir un canal político con el Líbano, país con el que no mantiene relaciones diplomáticas. Beirut respondió con una delegación encabezada por el exembajador Simon Karam. Desde Damasco, nuestra enviada especial, Ethel Bonet, nos amplía.
