En Gaza, un taller improvisado sorprende a los transeúntes: con tijeras de colores y una navaja, una madre transforma billetes de séquel para darles una segunda vida. Cada séquel equivale a 25 céntimos de euro, y este ingenioso trabajo se ha convertido en su forma de subsistencia diaria, reflejando cómo la creatividad puede abrir camino en medio de la adversidad.
