Rusia lanzó 36 misiles y cerca de 600 drones contra Kiev y sus alrededores, provocando incendios en zonas residenciales y dejando miles de viviendas sin electricidad. Bomberos trabajan para controlar los daños mientras los residentes expresan desesperanza ante la guerra. El ataque coincide con el viaje de una delegación ucraniana a Estados Unidos para discutir el plan de paz propuesto por Donald Trump.
