La devastadora conflagración que arrasó el complejo Wang Fuk Court, dejando al menos 128 muertos y 150 desaparecidos, desencadenó tres días de duelo en Hong Kong y abrió una investigación por corrupción y negligencia en las reformas del edificio. Las autoridades, que advierten que el número de víctimas podría aumentar, han detenido a 11 personas como presuntos responsables de los hechos que originaron el incendio.
