Una de las redadas más mortíferas en Siria desde la caída de Bashar al-Assad ocurrió en el suroeste del país. Decenas de muertos y heridos, familias desplazadas y enfrentamientos con jóvenes locales marcaron la jornada. Israel reporta seis soldados heridos y asegura que sus tropas respondieron con fuego. Damasco calificó el hecho como un ataque brutal y lo denunció como crimen de guerra, mientras organismos de derechos humanos alertan sobre la gravedad de la situación. Desde Jerusalén, nuestra corresponsal Janira Gómez nos amplía la información.
