En Nigeria, decenas de los más de 300 alumnos que habían sido secuestrados en una escuela católica del oeste del país lograron escapar, lo que supuso un alivio para algunas familias. Sin embargo, 243 niños y 12 profesores siguen cautivos y los esfuerzos se centran en reunirlos con sus familias. La escuela permanece cerrada mientras las autoridades tratan de resolver la crisis. Los activistas critican la incapacidad del Gobierno para poner fin a estos secuestros.
