Presionado por Washington para aceptar antes del 27 de noviembre un plan de paz que incorpora concesiones históricas a Rusia, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski afronta la decisión más difícil desde el inicio de la invasión. Europa intenta recomponer una respuesta común mientras Moscú celebra la propuesta estadounidense como una oportunidad estratégica. En Kiev, la presión militar, política y social convierte esta situación en una encrucijada sin precedentes.
