La tensión entre Japón y China se intensifica tras la prohibición de productos marinos japoneses por parte de Beijing. La decisión llega justo después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtiera que un conflicto en Taiwán sería una amenaza directa para la supervivencia de Japón. Beijing exige retirar esas declaraciones para no dañar las relaciones bilaterales. Medios locales señalan que Takaichi reconoció haber ido demasiado lejos, aunque no se ha disculpado públicamente. Desde Tokio, nuestra corresponsal, Luza Medina González, nos informa.
