Esta investigación transfronteriza sigue la ruta del acero de ArcelorMittal —desde las minas africanas hasta las plantas europeas y las zonas de sacrificio en América Latina—, mostrando cómo la búsqueda mundial del llamado “acero verde” está vinculada con campesinos desplazados en Liberia, crimen organizado en México y contaminación en Europa.
