Mientras Europa endurece sus fronteras y su política migratoria, España sorprende con una política de acogida a los migrantes. Entre enero y junio de este año, 77.000 solicitantes de asilo llegaron a España. El Gobierno del socialista Pedro Sánchez considera la inmigración un activo económico y ha puesto en marcha medidas para legalizar e integrar a los recién llegados.
