Trabajadores palestinos retiran arena y restos de una antigua fortaleza medieval que funcionaba como museo y sufrió graves daños tras años de bombardeos. Reconocido por la UNESCO, el palacio ha sido hogar de sultanes, soldados, una comisaría y hasta una escuela para niñas. Hoy, los equipos de restauración intentan salvar lo que queda: de más de 17 mil objetos, apenas 20 han sido recuperados, reflejando la magnitud de la pérdida cultural.
