El poder curativo del contacto piel con piel y su efecto neurológico ha sido analizado por expertos durante años. Un estudio realizado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos indicó que cuando tocamos a un familiar o amigo que enfrenta un dolor intenso, las ondas cerebrales de ambos se sincronizan y tienen efectos en la percepción de las sensaciones. El psicólogo Pablo Melicchio explica lo que ocurre y qué impacto tiene.
