La inseguridad golpea la economía chilena: bares y restaurantes del centro histórico de Santiago viven en alerta por atracos y hurtos que han transformado barrios turísticos. La Piojera, con más de 100 años de tradición, reporta una fuerte caída en visitas y ventas. En el cercano Mercado Central, comerciantes también notan la disminución de comensales que temen ser víctimas de la delincuencia. Un problema que amenaza la vida cultural y económica de la capital.
