Los servicios de inteligencia franceses creían inicialmente que Abdelhamid Abaaoud, el cerebro de los atentados de París del 13 de noviembre, se encontraba en Siria en ese momento. Sin embargo, las grabaciones de vigilancia lo ubicaron esa noche en Montreuil, abandonando un vehículo con armas y su ADN. La información proporcionada por una mujer condujo a las autoridades hasta él en Saint-Denis, donde se escondía.
